Me desperté aquella mañana con una mezcla abrumadora de ansiedad y determinación. Apenas lograba calmar los nervios que me recorrían. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que pisé la oficina, tanto que, regresar al trabajo me parecía una tarea titánica, casi insuperable. Sin embargo, sabía que no podía dejar que el miedo me paralizara. Era hora de enfrentar nuevamente al mundo exterior.
Mientras me vestía con mi peculiar atuendo ejecutivo, un conjunto que había elegido cuidadosamente p