Capítulo 86: Ahora somos un equipo.
La luz del sol se colaba por las rendijas de las cortinas, hiriendo mis ojos al abrirlos.
Mi primer instinto fue cerrar los párpados de nuevo y fingir que el día no había comenzado. Mi cuerpo se sentía pesado, como si hubiera corrido un maratón, pero mi mente... mi mente era un caos de fragmentos borrosos.
El baño. El agua helada. El llanto. Los brazos de Adrián.
Me senté en la cama de golpe, sintiendo una oleada de calor subir por mi cuello hasta mis orejas. La vergüenza me golpeó con la fuerz