Capítulo 85: Juro, que te destruiré.
Me quedé allí, sentado en el suelo frío de la ducha, con el agua empapando mi ropa y la de ella, sosteniendo todo su peso en mis brazos.
Poco a poco, sentí que los temblores violentos que sacudían su cuerpo empezaban a disminuir. Su respiración, antes errática y desesperada, se volvió lenta y rítmica. El llanto cesó, dejando solo un silencio húmedo y pesado en el baño.
Eché un vistazo hacia abajo. Valeria tenía la cabeza apoyada en mi hombro, con el cabello mojado pegado a su mejilla pálida. Su