—Todavía nos falta una parada —anunció Adrián cuando salimos del mercado, sacudiéndose unas migajas de roti dulce de la camiseta turística.
—¿Otra? —pregunté, aunque mis pies empezaban a protestar, mi curiosidad era mayor—. Adrián, parecemos un anuncio andante de "Turistas Perdidos". ¿A dónde vamos a ir con estas camisetas de elefantes?
—A un lugar donde nadie nos mirará raro. O donde, al menos, la vista será tan buena que nadie nos mirará a nosotros. Confía en mí.
Caminamos hacia el muelle cer