Capítulo 28: Busquen a mi hermana...
La primera sensación fue la de un zumbido persistente, un eco lejano que se enredaba en sus oídos. Luego, un dolor sordo y palpitante en la nuca, como si alguien hubiera instalado un motor en su cráneo. Karla parpadeó lentamente, y el mundo fue una mancha de blancos deslumbrantes y formas borrosas. Un techo blanco. Una luz fría. El olor antiséptico y penetrante a hospital que le quemó las fosas nasales.
Con un esfuerzo que le costó un latigazo de dolor en la cabeza, logró que su vista se enfoca