La mañana no trajo claridad.
Trajo preguntas. Valeria despertó antes de que alguien hablara. No porque hubiera dormido bien, sino porque su cuerpo ya no sabía relajarse del todo. El concreto frío bajo su espalda, el murmullo lejano de voces que empezaban a activarse, el olor a café improvisado mezclado con polvo viejo: todo le indicó que el día había comenzado sin pedir permiso.
Se incorporó despacio. A su alrededor, el espacio había cambiado sutilmente. No en lo físico, sino en la energía. Hab