El ruido volvió de a poco. No como un estallido, sino como una suma de pequeñas cosas: pasos que se cruzaban, tazas apoyadas sin cuidado, una risa nerviosa que duraba menos de lo necesario. La conversación de la mañana había dejado residuos en el ambiente, como polvo fino después de un derrumbe pequeño pero significativo.
Valeria caminó despacio hacia una de las salidas laterales del espacio subterráneo. Necesitaba aire, aunque supiera que allí abajo el aire siempre era prestado. Apoyó una man