La Torre Han no celebró la transición. No hubo aplausos, ni titulares inmediatos, ni una sensación épica de victoria. El sistema siguió funcionando porque así estaba diseñado: para sobrevivir incluso a quienes creían controlarlo. La diferencia era invisible para la mayoría, pero no para quienes estaban sentados frente a la mesa de cristal del despacho principal.
Valeria sintió el cansancio instalarse en los hombros como un peso antiguo. No era físico; era la consecuencia de haber aceptado algo