Capítulo 125: No corras, Anastasia.
El ambiente en la suite presidencial del hotel The Grand estaba cargado de una electricidad estática que parecía amenazar con incendiar las paredes de seda. No hubo palabras al bajar del auto, ni cortesías al cruzar el vestíbulo. En cuanto la puerta de la habitación se cerró tras ellos, el control que Silas y Anastasia habían mantenido durante la cena se fracturó en mil pedazos.
Se estrellaron el uno contra el otro con una violencia hambrienta. El beso no fue un gesto de afecto, sino una colisi