Capítulo 120: Tu eres mi familia.
Me quedé en silencio durante lo que parecieron siglos, observando la figura de mi madre recortada contra la opulencia de sus almohadas de seda. Había una chispa de satisfacción en sus ojos hundidos, una chispa de orgullo retorcido. Ella creía que mi frialdad, mi tono cortante y mi presencia imponente eran señales de que finalmente me había convertido en el hombre que ella quería: un Han de pura cepa, alguien capaz de pisotear sentimientos por el bien del estatus.
—Ya veo que sabes muy bien lo