En la clínica privada, Marcus se vio obligado a permanecer al lado de Miranda durante su internamiento a pesar de que su mente y corazón se encontraban en otro lado. La joven lo miró con ojos anhelantes, esperando que él correspondiera sus atenciones y mimos.
—Marcus, amor mío —ronroneó acariciándole el rostro— ¿No estarás pensando en abandonarme aquí sola y desamparada con nuestro hijo, verdad?
Él negó lentamente, tomando su mano con un suspiro resignado. Internamente ardía en deseos de pode