Dianco De Luca abordó su avión privado para volver a su villa, el poco tiempo que tomó el vuelo, a él le pareció eterno, al llegar, en lugar de dirigirse hacia la villa para ver a Miranda, abordó una camioneta blindada.
Enseguida enfiló hacia la villa Arched, seguido por un convoy de camionetas con guardaespaldas.
—¡Dense prisa, inútiles! —Los apresuró Dianco— ¡Nos dirigiremos directo a la Villa Arched en este instante! ¡Quiero que desplieguen un doble anillo de vigilancia y formen un equipo de