El convoy con Maya y Dan se alejó sigilosamente de los terrenos de la Villa Arched internándose en las serpenteantes calles de las afueras de Sicilia.
La joven permanecía encogida en la parte trasera del vehículo con la mirada perdida y el rostro surcado por las lágrimas.
Una mezcla de emociones encontradas la embargaba en esos momentos, por un lado, sentía un inmenso alivio de haber escapado de aquel entorno opresivo y de las garras de Marcus antes de que éste pudiera lastimarla más, pero por