Marcus se encontraba en el jet privado, volando de regreso a Sicilia. Su mente era un torbellino de emociones contradictorias, y el alcohol que había estado consumiendo desde que despegó no hacía nada para aliviar su dolor. Miró por la ventanilla, viendo cómo las nubes pasaban rápidamente, y se preguntó cómo había llegado a este punto.
— Señor, ¿Necesita algo más? — preguntó el asistente de vuelo, notando la botella de whisky casi vacía frente a Marcus.
Marcus levantó la mirada, sus ojos enroje