La primera noche al lado de Liam fue todo, menos tranquila. Collin ni siquiera logró cerrar los ojos. Cada movimiento de él en la cama, cada respiración más profunda, hacía que su cuerpo se tensara. Pasó horas observándolo, esperando cualquier acercamiento inesperado. Pero nada ocurrió. Liam simplemente dormía, completamente ajeno a la tensión que la consumía.
El sueño solo llegó cuando el cielo empezó a aclarar, y aun así, fue ligero y fragmentado. Despertó con el chirrido de la puerta al abri