La cabeza le daba vueltas. Se le puso la piel de gallina. Se le revolvió el estómago y el corazón le latía tan fuerte en los oídos que juraba que todo el planeta podía oírlo.
—La piedra energética—susurró.
—¿Kary?—dijo una voz a su alrededor, pero quedó ahogada por la respiración agitada que estaba teniendo y sus latidos acelerados.
Kary no podía estar imaginándose esa roca, ¿verdad? Al levantar la vista, vio la cara de preocupación de Mar. La vio girar la cabeza, probablemente para llamar a al