Capítulo 121

Una alegría casi insoportable hizo que Lark sintiera estallar su corazón de lobo. Reclamó sus labios en un beso voraz, al que Kary respondió del mismo modo.

Antes de que se le escapara la última pizca de lucidez, rompió el beso y clavó su mirada en la de su mate. Ella a su vez, lo miró interrogante.

—Una última cosa, me pican demasiado los colmillos como para poder controlarme—le mostró esos caninos como comenzaban a querer alargarse para probar y remarcar la bonita marca en el cuello de su mujer—. Por favor.

Sí, le estaba suplicando. ¿Le importaba? Definitivamente no.

—Me encanta cuando lo haces—admitió algo tímida y a la vez algo valiente por decirlo en voz alta.

El hombre lobo asintió con la cabeza.

—Significa que el vínculo está en su apogeo y que el traspaso de hormonas está funcionando bien.

—¿Hormonas? ¿Todas esas veces que nos acostamos me estabas transfiriendo hormonas lycan?—la incredulidad teñía su voz.

—No te preocupes, no es para hacerte daño. Es solo que es inevitable
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