—Están cometiendo un grave error, miembros de la manada asesina Sangre Creciente—comentó el chófer del rodado con tono fastidioso—. La corona real no verá con buenos ojos que roben su carga legítima y que solo está pasando por Urbn antes de llegar a Thurdd.
—Si la carga es tan legítima como dicen y si no tienen nada que esconder, entonces les pediremos disculpas, les liberaremos y volverán a su camino, junto con todas sus mercancías—dijo Jareik, con voz burlona—. Pero no nos hagamos los idiotas