Una rápida comprobación de los documentos que el hombre había proporcionado parecía confirmar que, en efecto, era legítimo. Aquello cabreó indescriptiblemente a la científica por su fuerte sentido de la justicia.
Su propio instinto le gritaba que había algo más, y por la expresión de la cara de los tres alfas que la acompañaban, ellos también creían que se estaban perdiendo de algo.
—Bueno, estoy seguro de que entenderás que retengamos temporalmente tu CDA hasta que podamos verificar que todos