73. La verdad bajo la piel.
Me puse de pie nuevamente y comencé a caminar por todo el cuarto.
— ¿De qué diablos estás hablando? Yo no estoy embarazada. Además, si lo estuviera, hipotéticamente, ¿cómo te darías cuenta de eso? Estuvimos juntos apenas hace un par de noches. No creo que cuaje tan rápido. En los laboratorios tuvieron años intentando que quedara embarazada con tu semilla. ¿Cómo que ahora estoy embarazada y puedes olerlo?
— Puedo hacerlo — dijo el Alfa mientras caminaba hacia donde yo estaba y me sujetaba por los hombros — . Lo estás, y tenemos que afrontar esas consecuencias. ¿Crees que escogí esos días para estar juntos solo porque sí? Podría olerlo. Mi olfato es más desarrollado que el de un lobo normal. Estabas ovulando y, créeme, creo que los dos somos muy conscientes de todo lo que yo me derramé dentro de ti. Así que no. Cuando una mujer está embarazada su olor cambia, se percibe diferente, como el tuyo en este instante.
— ¿Y qué tiene que ver eso con la telepatía?, ¿por qué pudiste enviarme