74. Sangre compartida.

Esta vez fue Maximiliano el que apartó la mirada, prácticamente avergonzado. Parecía que estaba cansado, agotado. Ni siquiera sabía qué tanto llevábamos de aquella conversación, pero no era demasiado y, aun así, sentía que llevábamos toda la noche en confesiones incómodas.

— ¿Cómo así que ese hombre es tu hermano? — le pregunté.

Él asintió.

— Lo es, es mi hermano. de padre y madre que no es lo mismo. por eso se parece tanto Axel, porque su tío heredó sus ojos, que eran los ojos del abuelo.

Se quedó en silencio un momento, pero al ver que yo no tenía la intención de ceder, entonces lanzó un gran suspiro.

— Mi padre era el Alfa de esta manada. Tenía su luna humana, pero embarazó a una loba de aquí. Un hijo de raza superior proveniente de la infidelidad del Alfa era algo que los ancianos del Consejo no estaban dispuestos a tolerar. Así que cuando él nació fue enviado a esa otra manada. Es una manada muy lejana, pero bastante liberal; aceptaron criarlo como suyo. Pero así es, es el hi
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