68. Verdades entre barrotes.
Gabriel me observó, sus ojos puestos en los míos.
— Pero miren nada más, el Alfa bastardo y el chupa vergas.
Pude sentir cómo Franco se tensó a mi lado.
— Si vieras lo bueno que soy chupándolas, te sentirías orgulloso de mí — dijo el joven — , pero fuiste tú el que traicionó a la manada, así que ya sabemos cuál es el marica de los dos.
— Toda la vida me has tratado de ser un poco hombre por haber nacido de esta forma, pero ahora resulta que al decirle faltaron huevos en esta familia, ¿no?