18. La verdad entre el Consejo
La verdad, no entendía muy bien cómo funcionaba la economía de la manada. Sabía que vendían caballos y, mientras paseaba por la enorme pesebrera, podía ver que, en efecto, eran los caballos más hermosos que hubiera visto en mi vida.
Tal vez cada quien ganaba su propio sueldo, pues sinceramente trabajaban por puro amor al arte y el cariño a la manada. No lo entendía.
Lo único de lo que me di cuenta mientras recorría la hacienda era que todos vivían bastante bien. Había hermosas casas construidas