19. Herencias rotas
El anciano mostró en su rostro que dudó un poco; tal vez yo había ido demasiado lejos, tal vez no debí averiguar sobre ellos de una forma tan directa, pero ya estaba ahí y ya había soltado la bomba.
Se sentó al otro lado del escritorio y observó cada detalle, prestando atención en el mapa que tenía sobre él.
— ¿Qué pasa con ellos? ¿Qué te ha contado Maximiliano sobre ellos?
— La verdad — le dije — … supongo que él contará la historia de cómo tuvo una relación casual con una mujer del pueblo