153. La Ira del Cuervo.
Franco lo había decidido en ese preciso instante: no le creía. No le creía a Mara ni una sola palabra. Había podido ver en su rostro la palidez de la sorpresa cuando ellos le contaron que habían tenido visiones, cuando le hablaron de los Primeros, cuando le contaron que ellos habían sido elegidos. ¿Quién sabe para qué? La mujer *sabía* algo. Algo claro. Y no había querido compartirlo con ellos. Francisco parecía que tampoco le había creído, pero quería ser un poco más escéptico, *creer* que la