154. La Sombra en la Noche.
Cuando me fui a la cama, lo hice bastante pensativa. Para los niños no había sido fácil, ya lo sabía. Pero al menos habían intentado entenderlo, y eso era lo más importante. Sabían que no había sido nuestra culpa, que si no les habíamos dicho la verdad era para protegerlos, y que ahora lo hacíamos porque era el momento. Pero ni Isabel ni Axel querían irse a Agnaquela, a pesar de que había sido una orden directa de su Alfa. En cambio, Nicolás quería todo lo contrario: quería poder convertirse en