121. La intervención.
Las voces de las trillizas retumbaron por todo el lugar; eran tan parecidas como reflejos en los espejos, pero su voz fue suficiente para silenciar por completo cualquier caja que pudieran tener los ancianos que estaban en el lugar.
Todos se quedaron prácticamente paralizados. Las espigas de hielo que habían salido del hielo en el que los muchachos estaban habían detenido las flechas que habían estado a punto de asesinar a Isabel; la niña, debido al impacto del grito de las muchachas, se había quedado paralizada en el lugar sin transformarse.
— ¿Qué está pasando? — gritó el transformista que estaba al frente y que parecía ser el líder, el padre del muchacho que estaba en el suelo fuertemente apretado por los que alguna vez fueron su aquelarre.
Pero las trillizas guardaron silencio. Todo el hogar se convirtió en una tumba enorme, silenciosa.
— ¿Qué está pasando? — pregunté.
Franco fue el que me lo dijo a través de nuestra telepatía:
«las trillizas son muy poderosas; son hijas de un