113. El llamado de la sangre.
Tuve miedo. Claro que tuve miedo, porque los niños estaban peleando entre ellos de una forma violenta y de una forma aterradora.
Jamás en la vida me imaginé que presenciaría algo como eso. Una pelea de lobos era escalofriante; la había vivido antes, los primeros días que estuve en la manada, cuando un lobo intentó atacarme en el bosque y Maximiliano me defendió. Pero esto no tenía nada que ver con eso, era diferente. También podía sentirse el enorme poder que ambos lobos desprendían.
Se notaba