110. El Pacto de Sangre.
Franco tuvo un irremediable presentimiento de que algo muy malo había pasado. La pequeña carita de Isabel reflejaba un profundo miedo.
— ¿Qué le pasó? ¿Qué le pasó a Francisco?
Por alguna razón, aquella noticia lo había perturbado. Imaginar que el vampiro había muerto, que probablemente hubiera quedado encerrado al otro lado de aquella pared que los separaba de aquellas terribles criaturas, le generó un nudo en el estómago.
— Allá está — dijo Isabel.
Entonces Franco volteó a mirar y lo encontró. Su cuerpo, increíblemente más pálido de lo que estaba en vida, yacía tirado en el suelo con un charco de sangre debajo de él. El cabello oscuro revuelto, la cara sucia.
— ¡No! ¡No! — gritó, se puso de pie y corrió hacia él.
La herida donde la criatura lo había sujetado en el tobillo ya había sanado, así que se imaginó que había pasado al menos una hora inconsciente, tal vez más.
— ¿Hace cuánto murió? — le preguntó a la niña mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Pero ella negó.
— N