11. La Presión del Alfa
Tuve un extraño impulso a salir corriendo en ese instante. Los ojos del Alfa puestos en los míos se sintieron como dos enormes brazas ardientes. Pude ver cómo me miró el cuerpo y luego, cuando fue consciente de que tenía puestas unidas sobre la mía, parpadeó un par de veces y se alejó también.
— Esta noche hablaremos al respecto — dijo — . Tenemos muchas cosas que hacer en la manada, así que te pido por favor que dejes de pelear con Patricia. Probablemente se avecina una guerra, así que mejor