12. Bajo la Luna del Alfa.
El resto del día no hice mucho. Ciertamente me la pasé por ahí, deambulando por toda la hacienda, observando las cosas que hacía la manada. Gran gente, muy trabajadora y laboriosa, una comunidad intachable.
Sentí un extraño nudo en el estómago porque yo había jurado destruirlos, había jurado meterme a sus vidas para acabar con ellos de una vez por todas, para destruir su estilo de vida por haber hecho lo que hicieron. Pero se me prendió del estómago una sensación horrible: todos se veían tan bu