Mundo ficciónIniciar sesiónCrucé la habitación en dos pasos para saltar sobre la cama y echarle el brazo sano al cuello riendo y llorando, pegada a su costado y aferrada a él como si fuera a desaparecer. El lobo frotó su cara contra mi mejilla, la cola golpeando la cama, dejándome hundir la nariz en su pelambre lustrosa.
Cuando fui capaz de apartarme de él, sonriendo entre lágrimas, desaté con torpeza la cinta negra que me trajera Brenan, y que desde entonc







