Mundo ficciónIniciar sesiónMe despertó besando mi frente como un soplo.
—Tengo que irme —susurró cuando alcé la cara hacia él—. Pero regresaré después de la cena.
Encontré a tientas su pecho y me di cuenta que ya se había vestido. Tironeé de la pechera de su camisa para besarlo por última vez.
—Te amo —murmuré.
—Y yo a ti, mi pequeña. Que tengas un buen día.
M







