Capítulo 107—Asunto que atender
Narrador:
La mañana amaneció clara, y el olor a café recién hecho llenaba la cocina de la finca. Cleo apareció con el cabello aún húmedo de la ducha, descalza, en una de las camisas de Nerón que le quedaba demasiado grande. Él, sentado ya a la mesa, la miró de arriba abajo con esa media sonrisa que le derretía el estómago.
—Esa camisa no vuelve a mi armario —murmuró, extendiéndole la taza de café.
—Ya lo sé —respondió ella, aceptándola y dándole un sorbo —Huele de