Capítulo 125 —El el baño del juzgado
Narrador:
El pasillo hervía de murmullos cuando Cleo se detuvo en seco, los ojos húmedos.
—¿Y si al final no soy una Morel? —susurró con un hilo de voz —Me quedaré hasta sin apellido.
Nerón la tomó de la muñeca sin decir palabra y la arrastró a un baño cercano. Cerró la puerta de un portazo y corrió la tranca con un golpe seco. El eco del metal rebotó en las baldosas.
En un segundo, la acorraló contra la pared. Le sujetó el cuello con una mano, inclinando s