Capítulo 128 —Dos almas
Narrador:
Cuando Cleo por fin llegó al altar, Nerón extendió la mano hacia ella. Sus dedos se entrelazaron de inmediato, como si hubieran esperado toda una vida para hacerlo de esa forma. Él la miró fijo, y por un instante la dureza de su expresión se quebró.
—Estás hermosa —murmuró, apenas audible, pero lo suficiente para que ella lo escuchara.
Cleo sintió que las piernas le temblaban y, sin poder contenerse, le devolvió una sonrisa temblorosa, cargada de emoción. El sac