Calor.
Eso fue lo primero que sintió Josselyn.
Su cuerpo se arqueó sin darse cuenta, presionándose más contra esa calidez.
‘Es tan cómodo…’, pensó.
Un calor familiar, envolviendo su piel desde todos los ángulos, como si su cuerpo estuviera cubierto por algo vivo. No era una manta. Era algo que… respiraba.
Su ceño se frunció. Su conciencia emergía lentamente, pesada, como si fuera arrastrada desde el fondo de un agua oscura.
Frío.
El recuerdo llegó después: agua helada, pulmones ardiendo, su cue