‘No hicimos nada. ¡No te precipites!’
Josselyn no lo dijo en voz alta. Pero su mente lo gritaba con claridad. Sus ojos estaban fijos en Howarth.
Y el hombre de largo cabello plateado—rió suavemente. Como si hubiera escuchado el grito en su interior.
—Hmm… ¿por ahora? —dijo Howarth con tranquilidad, cruzándose de brazos mientras devolvía la mirada a Josselyn—. Confiar en cualquiera suena como una mala idea.
Darius soltó un leve resoplido. Sintió que aquellas palabras iban dirigidas a él. Dio un