—La Reina fue envenenada…
Los susurros comenzaron a correr desde la mañana.
Nadie alzaba la voz. Nadie se atrevía a hablar en voz alta. Pero los murmullos —suaves, rápidos y peligrosos— se deslizaban como veneno por los pasillos de mármol.
—Hay un traidor dentro del palacio…
—¿Quién se atrevería a hacer algo así…?
Josselyn detuvo sus pasos al final del corredor. Sus manos se cerraron en puños sin que se diera cuenta.
Demasiado rápido.
Sabía perfectamente de dónde provenía ese rumor. De ella mis