—Perdóneme, Su Majestad. Yo solo…
El golpe llegó sin advertencia. Lo suficientemente fuerte como para hacer que su cuerpo casi se tambaleara. Pero el hombre de gran tamaño logró mantenerse firme.
Josselyn se cubrió la boca, con la mirada llena de miedo.
No era la primera vez que veía la furia de Killian. Pero lo que la sorprendía era que esta vez el blanco fuera Darius, la persona más cercana a él.
—Darius…
Sin darse cuenta, Josselyn susurró su nombre. El hombre no devolvió el golpe de Killian.