Dos días después, la tormenta que todos temían estalló.
Valeria y Mateo estaban en la cocina de la mansión preparando un desayuno sencillo cuando el teléfono de Ramón sonó con insistencia. Segundos después, él entró en la habitación con el rostro pálido y una tablet en la mano.
—Acaba de salir —dijo con voz grave—. Alejandro acaba de publicar un artículo completo en uno de los portales más leídos del país. Y no viene solo. Trae documentos.
Valeria sintió que el suelo se movía bajo sus pies.
Mat