Capítulo 84 —El umbral de la revelación
Los días en el consulado se convirtieron en una coreografía de máscaras. Ivanka, convertida en Martina Soler, se movía por el ala ejecutiva con una destreza que, para cualquiera, habría parecido servilismo, pero que para ella era una misión de vigilancia constante. La relación con Raisa había mutado. Lo que empezó como un simple café por las mañanas se transformó en una rutina compartida: Raisa le pedía que trajera el almuerzo al despacho y lo comieran jun