Capítulo 63 — La sombra de Branka
Ivanka se obligó a tragar saliva; el nudo en su garganta todavía pesaba como plomo, pero la claridad era necesaria. Se enderezó, recuperando una fracción de la compostura.
—Muy bien —dijo ella, con una voz que sorprendió a Dante por su firmeza—. Ya sabes quién soy. Ya sabes qué hicieron conmigo. Pero ahora las reglas han cambiado. Ahora me toca a mí saber algunas cosas.
Dante, que seguía sentado, la observó con curiosidad.
—Pregunta —fue todo lo que dijo, su vo