Capítulo 43 —El ancla
El sonido metálico de la puerta al abrirse rompió la burbuja de desesperación en la que Ivanka estaba sumergida. Matías Colman entró a la habitación con un fajo de papeles médicos en la mano, pero se detuvo en seco al ver la escena.
Ivanka no se había quedado esperando en una esquina. Con una fuerza que nadie habría imaginado en su cuerpo menudo, había arrastrado el pesado sillón individual de la clínica hasta pegarlo por completo al borde de la cama. Estaba allí, hecha un