Capítulo 42 —El sonido del abismo
El descenso en el ascensor privado se sentía como una caída libre hacia el fondo de un pozo. El indicador de pisos bajaba con una rapidez exasperante, y el reflejo metálico de las paredes devolvía la imagen de una tensión a punto de estallar. Ivanka seguía con la espalda pegada a la esquina del cubículo, sosteniendo la pistola de Matías con las dos manos. El cañón apuntaba hacia el suelo, pero sus dedos no se habían aflojado ni un milímetro alrededor de la culat