Capítulo 39 —Fisuras
Leonardo finalmente se marchó. El eco del ascensor privado descendiendo por el hueco del penthouse devolvió al lugar su silencio habitual, pero el aire seguía denso, contaminado por los restos de la conversación sobre Fagundez y los rusos. Dante se tomó un minuto en el salón para vaciar lo que quedaba de su vaso de whisky, buscando aplacar la vibración de adrenalina que arrastraba desde abajo, desde su cruce con Gancia. Se pasó una mano pesada por el rostro, aflojándose los