Capítulo 40 —Se*xo por información
—¿Qué? No. Claro que no, carajo —soltó, incorporándose del todo en la cama, quedando sentado frente a ella—. ¿Por qué mier*da piensas un disparate como ese? ¿De dónde sacas que te voy a desechar?
Ivanka apretó los labios hasta dejarlos blancos. La tentación de escupirle en la cara que lo había escuchado hablar con Leonardo, que sabía que para él solo era una maldita pieza de ajedrez para obtener información, casi la hace romper el silencio de su propia garganta