El imponente despacho principal de la mansión Winchester estaba sumido en una tensa calma, solo interrumpida por el suave tintineo del hielo en el vaso de whisky que Marcos sostenía. Su teléfono móvil vibró sobre el escritorio de caoba maciza. Al ver el nombre de Valentina en la pantalla, arrugó la nariz con desdén. Iba a ignorarlo, pero el texto adjunto al archivo de audio captó su atención: "Aquí tienes la verdad sobre tu hijo perfecto y su matrimonio de fachada".
Marcos dejó el vaso, tomó el