Perspectiva de Noah
El silencio en nuestro estudio esa mañana tenía un peso distinto. No era el silencio tenso de las fechas de entrega, ni el nerviosismo previo a un desfile, sino el silencio denso de las decisiones que alteran la vida.
Sobre mi escritorio descansaba un contrato impreso en papel de alto gramaje, adornado con el inconfundible membrete de la compañía. Massimiliano no había tardado ni cuarenta y ocho horas desde el triunfo de nuestra pasarela en mover sus piezas. La oferta de