Perspectiva de Miranda
Habían pasado tres semanas desde que rechazamos la oferta de adquisición. La tormenta mediática se había calmado y, por primera vez en meses, el estudio estaba sumido en un silencio absoluto. Era viernes por la noche, y el equipo se había marchado temprano para celebrar el cierre del trimestre.
Me encontraba sentada en el suelo de la sala de diseño, rodeada de muestras de telas y paletas de color para la próxima temporada. La luz cálida de las lámparas de pie proyecta